Yo he vencido al mundo

En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo. Juan 16 Empujaban sus vidas como carritos de supermercado, pegad...



En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo. Juan 16

Empujaban sus vidas como carritos de supermercado, pegados a sus prejuicios, corvada la cerviz y los sueños, deslizando sus gastados zapatos por el suelo. Cansados, tristes, con el único pensamiento fijado en la lista entregada, tiempo atrás, por las sombras de plástico.

Llenaban sus almas con todo aquello que les habían dicho que necesitaban para ser felices.
Pagaban a plazos, como estaba escrito, con miles de mediocres obsesiones, pidiendo prestado un trozo de paraíso prometido para adquirir el último timo garantizado…

¡Sopa, soma, sopa, soma! al ritmo del hipnótico lamento, la incesante columna se balanceaba de derecha a izquierda una y otra vez… una y otra vez… como grises batracios, babeaban placeres anhelados.
Vio una interminable fila de vidas acarreando tristezas en el mercado del deseo y lleno de hastío se vio impelido a detener su absurda existencia, recordó, sin haberlo aprendido nunca, eso que dicen que existe y que responde al legendario nombre de… libertad.

Se detuvo. Con insolencia apartó la vista y el pensamiento de sus prioridades. Dejó de avanzar. Alzó sus pensamientos hacia el cielo. Los que venían detrás golpearon su espalda reclamando su vuelta al redil acostumbrado; no cedió y con osadía desafió lo cotidiano. Desapareció… las vidas muertas rellenaron el hueco y el poderoso método recompuso su orden maldito; continuaron sin él…

Y así, apartado, cayeron de sus ojos el polvo de los años y el olvido, la luz entró a raudales en su estéril corazón, por vez primera vio.
Pudo contemplar cara a cara al subyugante señor del miedo y supo que podía luchar y vencer; que debía luchar y vencer, o… morir, porque en su lucha o muerte hallábase la vida.

Cambió… desde lo más profundo de su memoria resurgió la forma original y ocupó su puesto, llenando de energía su casado cuerpo; se convirtió en Héroe Cobarde…

Desde ese instante, oculto entre los pliegues del sistema, usando máscaras de vidas desechadas, bebiendo en manantiales de risas ancestrales, ensalzada su nada, dotado de aladas inocencias, firme, resuelto y libre; afrontó la inmemorial tarea que los Héroes Cobardes siempre han llevado a cabo: minar los cimientos, abrir brechas, crear senderos en el viento que permita a otros seres conocer el camino para escapar del temor y la muerte, luces en el tiempo que, inexorablemente, deshagan las cadenas del insaciable ego…


¡Héroe Cobarde!: Ceñirás tus armas inmortales y en tu frente grabada: bondad es el camino…

¡Héroe Cobarde!: Sé sencillo y clemente. Olvidar no debes tu coraza perpetua de compasión forjada…

¡Héroe Cobarde!: Tu tiempo es infinito y el campo de batalla sin lindes conocidos…

Más no lo olvides nunca: ladino es tu enemigo y posee recursos que imaginar no puedes. Abominable y viejo, tan viejo como el mundo…te robará la dicha, te cegará con mundos, te invitará a su casa de olvidos cimentada…
“No pienses, descansa, ve por la senda ancha, agacha el pensamiento, deja que yo lo haga…”, te dirá codicioso, tentándote el destino…

¡Héroe Cobarde!: usa la vía estrecha: penetrarás sin miedo en lo que sabes bueno… Rehúye el amplio mundo, simplifica tu vida, huye de lo complejo, busca lo permanente, lo simple, lo pequeño y allí, reino divino, allí tendrás consuelo…

No des tregua a lo malo, pelea con denuedo, tantas veces te caigas, tantas tú te levantas.

Atento permanece, usa de la paciencia. En las llanuras negras de sinrazón formada, ve dejando jirones de incongruencias vanas.

Convoca a tus leales: Verdad, Belleza y Vida… Fuerza, Valor y Vino…y peleando juntos construid el futuro.

Aplasta entre tus manos la oscuridad del miedo, haz que de lo imposible, posibles luces nazcan.

Rebasen tus anhelos las más altas barreras y, si cercano intuyes el final de tu era, traspasa tus certezas a la memoria blanca, y allí, en lo inmutable, reposarán tus logros, destilada presencia de todo lo vivido. Y al término implacable del último minuto alzarás tus certezas y gritarás con firmeza: ¡No temáis mis amigos, pues yo he vencido al mundo…!

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  1. Que dificil es ser Héroe Cobarde.
    Que fácil es ser héroe y cobrar de.

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